El Tiempo

ESTABA CONVENCIDA QUE KIN JONG-IL ERA EL MEJOR

martes, 3 de enero de 2012

Buenas gente empezamos un nuevo año 2012 esperemos que sea mejor que el anterior aunque no tiene mucha pinta la verdad.
Bueno este año abro el blog con una entrevista a una refugiada NorCoreana la cual me ha dejado sorprendido.
Yo se que las cosas en Corea del Norte no estan nada bien pero contadas por una persona que vivio y logro escapar de ese infierno son mas impresionantes y peores de lo que me esperaba.
Esta entrevista esta sacada de EL PAIS INTERNACIONAL.



Creo que todo el mundo sabe que es practicamente imposible salir de Corea del Norte si te pillan te pueden matar o peor terminas en un campo de concentración para toda tu vida.
Esta mujer de 39 años y profesora de literatura NorCoreana nos cuenta como fue su viaje para lograr escapar con su familia a Corea del Sur y los motivos que los llevaron a realizarlo.



Os dejo con la entrevista completa sacada de EL PAIS INTERNACIONAL:

Pregunta. ¿A qué hora comenzaba su trabajo?
R. Llegábamos al instituto a las 7.30 de la mañana, porque antes de empezar las clases todos los profesores estudiábamos juntos el Pensamiento Juche (catecismo ideológico del “presidente eterno” Kim Il-sung, basado en la autosuficiencia) y las políticas de Kim Jong-il.
P. ¿Cómo iba al instituto?
R. Andando. En Corea del Norte todos andamos, el transporte público es prácticamente inexistente.
P. ¿Cuánto ganaba?
R. Muy poco, no llegaba ni para comer tres días. Además, desde el año 2000 el Gobierno no nos pagaba los sueldos —tampoco el de mi marido que era profesor en la Universidad de Bellas Artes—, ni daba los subsidios de comida. Ni siquiera recibíamos maíz. Nosotros fuimos afortunados porque yo tenía un tío en Japón y todos los años mandaba algo de dinero, pero se murió en 2004 y se acabó. No podíamos vivir.
P. ¿Cuándo decidió irse?
R. En 2006, pero tardamos un año en ponernos en marcha. Nos animó mi cuñada, que fue la primera en llegar a Corea del Sur en 2005. La siguió mi cuñado. El viaje era muy peligroso, pero quedarse suponía morirse de hambre. Yo he visto a mis vecinos comer hierba y hojas de los árboles.
P. ¿Quién lo decidió, usted o su marido?
R. Él decía que venía primero, pero yo quería que fuésemos juntos. Sabía que podíamos morir en el trayecto (dice sin poder reprimir las lágrimas), pero lo prefería. Aquello ya no era vida y el hambre empujaba.
P. ¿No tenían problemas políticos?
R. No. Yo siempre creí que Kim Jong-il era el mejor líder del mundo y que el hambre la causaban Estados Unidos y Corea del Sur al impedir el comercio.
P. ¿Nunca oyó hablar de los campos de concentración?
R. Sí, pero los consideraba normales. Dentro estaban las personas que criticaban al Gobierno que luchaba por nosotros. Nunca hasta llegar aquí escuché el término “libertad de expresión”.
P. ¿No le molestaba estudiar a diario las obras de Kim Jong-il?
R. No, era lo que se debía hacer. No se cuestionaba.
P. ¿Le comentó a algún amigo que iba a marcharse?
R. No, imposible. Me podían denunciar. Allí solo se confía en la familia.
P. ¿Cómo fue el viaje?
R. Cogí a mi hijo y su cartera y nos subimos con tranquilidad al tren. Nadie fue a despedirnos para no levantar sospechas. Dos días después llegamos a Hyeriong, en la frontera, la ciudad en la que debía reunirme con mi marido al día siguiente. La gente a la que mis cuñados habían pagado lo tenía todo organizado. Estuvimos en una casa una semana hasta reunir a los 11 que íbamos al sur. En esa frontera, tanto los policías como los militares chinos y norcoreanos están comprados. Todas las tardes entre las 7.00 y las 7.30 miran para otro lado mientras la gente cruza el río.
P. ¿Lo hicieron en barca?
R. No, era marzo y estaba congelado. Lo hicimos a pie. Se tardan unos minutos.
P. Y una vez en China, ¿cómo fue?
R. Viajamos durante tres horas en dos coches, más otro detrás que hacía de vigilante, y llegamos a una casa donde nos dieron de cena huevos fritos y arroz muy caliente. ¡No lo podía creer! En el Norte, los huevos son un manjar y solo se comen en cumpleaños. Además, China estaba muy desarrollada. Esa noche comprendí que había otra forma de vida.
P. ¿Cuánto tardó en llegar a Corea del Sur?
R. Durante seis meses fuimos cambiando de casas y de ciudades hasta que atravesamos la frontera con Tailandia. Como estaba previsto, la organización nos dejó y, como nos dijeron, caminamos hasta encontrar a un policía. Le dijimos que éramos surcoreanos extraviados y que nos llevara a la Embajada. Eso hicieron, aunque estoy segura de que sabían que éramos norcoreanos.
P. Y aquí, ¿se integró bien?
R. Estuvimos varios meses en un centro para refugiados (en esos centros son interrogados por los servicios secretos y a veces por la CIA). Luego el Gobierno nos dejó salir y nos dio una cantidad de dinero para establecernos.
P. ¿Saldó las deudas del viaje?
R. Sí, costó tres millones de wones surcoreanos por persona (unos 2.000 euros). Como éramos tres, pagamos nueve millones.
P. ¿Ha vuelto a dar clase?
R. No, aquí no reconocen los títulos del Norte. Eso al principio me frustró mucho. Empecé trabajando en el comedor de una empresa, luego en una pizzería y ahora estoy en un centro de llamadas.
P. ¿Qué le sorprendió más de Corea del Sur?
R. La abundancia de comida y que todos puedan comer.
P. ¿Qué sintió al enterarse de la muerte de Kim Jong-il?
R. Los sentimientos están mezclados. Solo quiero olvidar, aunque mi hermano está allí con su familia y le echo mucho de menos. Mi padre ya ha llegado, pero mi madre desapareció hace tres años cuando emprendió el camino del sur. No hemos vuelto a saber de ella. Imagino que ha muerto. (Las lágrimas ruedan y vuelven a quebrar su voz. Gang se disculpa: “Jamás lloré en el Norte, pero al llegar aquí casi me deshago en llanto y sigo sin poder controlarlo”).
P. ¿Cree que cambiará el sistema?
R. Aquí todos dicen que no habrá cambios, pero yo confío en la reunificación porque mi hermano está allí y le da miedo el viaje.



Esta Corea del Norte no es la que dejan grabar ni fotografiar a las pocas personas que van hacer turismo si se le puede llamar asi.



Este es el difunto gran lider no parece que pasara mucho hambre en vida como el nuevo gran lider su hijo que esta bastante hermoso.



Si os interesa el tema hay documentales muy impactantes os recomiendo: AMARAS AL LIDER SOBRE TODAS LAS COSAS.

1 comentarios:

Vilva dijo...

Vaya , que fuerte... la imagen del niño es súper impactante.
Feliz 2012.
VV.